terça-feira, 22 de abril de 2014

sábado, 19 de abril de 2014

Pietà


«Es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatigue, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol.»
Giorgio Vasari.
Arquitecto, pintor y escritor renacentista italiano.

La Piedad del Vaticano o Pietà Grupo escultórico en mármol realizado por Miguel Ángel entre 1498 y 1499. Sus dimensiones son 174 por 195 cm. Se encuentra en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

El Material: Miguel Ángel eligió él mismo el bloque de mármol blanco que iba a usar de las canteras de los Alpes Apuanos de la Toscana. El bloque tenía que ser el correcto, ya que la escultura está realizada con uno sólo, no varios unidos. El mármol es para el artista florentino el más noble de los materiales y el más dúctil para extraer las formas humanas.

La Virgen: El rostro de la Virgen es el de una niña, joven y pura, eternamente virgen. Miguel Ángel es consciente de que la diferencia de edad entre el Cristo muerto y su madre es muy evidente. Lo que pretende hacer no es un retrato realista, sino idealizar la figura de la Virgen llena de pureza y juventud. La madre ofrece, a su vez, en un gesto de generosidad que se plasma en su brazo extendido, el sacrificio de su hijo, redentor de la humanidad. La serenidad del rostro y su belleza infantil la convierten en un arquetipo idealizado.

Jesús: Miguel Ángel nos presenta el cuerpo de Cristo muerto, pero sin rastros de sangre ni dolor. Se retoma la idea del retrato idealizado, no se pretende un retrato realista del dolor. No obstante, una mirada atenta descubrirá la herida en el costado y los estigmas de la pasión en manos y pies. La imagen es, en consecuencia, un prodigio de serena aceptación ante la muerte y un poderoso estudio anatómico en reposo.

La Composición: En el Renacimiento, el arte estaba supeditado en gran medida a las formas geométricas, como esenciales y puras. Aquí, la composición se engloba en un triángulo desde la cabeza de la Virgen hasta la base más ancha del conjunto. No hay que olvidar la relación entre el triángulo y la divinidad. Ni tampoco que ésta figura expresa mejor que cualquier otra la idea de equilibrio y perfección que anima tanto el arte clásico como el renacentista.

quinta-feira, 10 de abril de 2014

Registros Akáshicos


Hoy Bendigo a cada de mis ancestr@s, porque tod@s forman de mi. Al igual que yo formo parte cada un@ de ell@s.

quinta-feira, 26 de setembro de 2013

El poder del círculo...


Gracias a Trece Lunas...

EL ARQUETIPO DE LA CHAMANA



Su estación es el otoño, su fase lunar la luna menguante. Tiempo de recoger la cosecha, de iniciar la poda, de luz decreciente.

La Chamana conoce su sombra, se guía por su intuición, es libre, guerrera y sanadora.

Su fase del ciclo menstrual es la premenstrual: fase altamente creativa, de conexión con nuestro inconsciente, con nuestra herida y con nuestra verdad. La Chamana sabe sopesar, sabe separar el grano de la paja.Es Persefone, Diosa griega que viaja al submundo y rige lo inconsciente, el mundo de los sueños, de lo invisible.

Es Kali, Diosa Hindu de la muerte y del renacer, protectora del espacio entre mundos y encarnación de la fuerza femenina, en su aspecto destructor corta y transforma lo viejo y trae libertad e integración.

Es Medusa, que en su representación monstruosa en la mitología griega nos invita a mirar lo “terrible” en nosotras y en los demás, a atravesar el miedo y a acoger el negativo. En ella descubrimos el poder de los misterios femeninos.

Es Lilith, Diosa de Oriente Medio, la primera mujer de la creación según algunos textos hebreos antiguos, que representa la mujer no sometida y la sexualidad femenina libre.

Su rito de paso es la menopausia, pasaje al poder y a la sabiduía. Ancestralmente las mujeres solo eran reconocidas como chamanas después del tránsito de la menopausia.

Nos invita a conocer y desplegar en nosotras a la Mujer Salvaje, enterrada durante siglos y siglos, para acceder a tesoros escondidos.

Texto: Sophia Style
(Gracias a Trece Lunas)